lunes, 31 de marzo de 2008

Soledad

Cuando tú estás solo no estás desolado,
estás simplemente solo, y hay una
tremenda diferencia entre soledad y desolación.
Cuando tú estás desolado estás
pensando en el otro, extrañas al otro.

La desolación es un estado negativo.
Tú sientes que estarías mejor si el
otro estuviera ahí, tu amigo, tu esposa,
tu madre, tu amado, tu esposo.
Hubieras estado bien si el otro hubiera
estado, pero no está...

La desolación es la ausencia del otro.
Soledad es la presencia de uno mismo.
La soledad es muy positiva.

Es una presencia, una desbordante presencia.
Tú estás tan lleno de presencia que puedes llenar
el universo entero con tu presencia y
no hay necesidad de nadie.

Osho

Cuenta...

Cuenta tu jardín por las flores,
no por las hojas caídas.
Cuenta tus días por las horas doradas,
y olvida las penas.
Cuenta tus noches por estrellas,
no por sombras.
Cuenta tu vida por sonrisas,
no por lágrimas.
Y para tu gozo en esta vida,
cuenta tu edad por amigos, no por años.



VUELVE A EMPEZAR

Aunque sientas el cansancio.

Aunque el triunfo te abandone.

Aunque un error te lastime.

Aunque una traición te hiera.

Aunque una ilusión se apague.

Aunque el dolor queme tus ojos.

Aunque ignoren tus esfuerzos.

Aunque la ingratitud sea la paga.

Aunque la incomprensión corte tu risa.

Aunque todo parezca nada...

VUELVE A EMPEZAR


¿QUIÉN ES TU AMIGO?

Tu amigo es:
El que siendo leal y sincero te comprende;
El que te acepta como eres y tiene fe en ti,
El que sin envidia reconoce tus valores,
te estimula y elogia sin adularte;
El que te ayuda desinteresadamente
y no abusa de tu bondad;
El que con sabios consejos te ayuda
a construir y pulir tu personalidad;
El que goza con las alegrías
que llegan a tu corazón.

En que sin penetrar en tu intimidad, trata
de conocer tu dificultad para ayudarte;
El que sin herirte te aclara
lo que entendiste mal o te saca del error;
El que levanta tu ánimo cuando estás caído;
El que con cuidados y atenciones
quiere menguar el dolor de tu enfermedad;
El que te perdona con generosidad,
olvidando tu ofensa.
El que ve en ti un ser humano con alegrías,
esperanzas, debilidades y luchas...
Este es el amigo verdadero.

Si lo descubres,
consérvalo como un gran tesoro.


No es recibir, es dar.

No es malograr, es incentivar.

No es descreer, es creer.

No es criticar, es apoyar.

No es ofender, es comprender.

No es humillar, es defender.

No es juzgar, es aceptar.

No es olvidar, es perdonar.

Amistad...

Es simplemente AMAR.


Los fantasmas del claustro (H. real)

Mi amiga vive en San Cugat (Barcelona) y de vez en cuando le gusta visitar el claustro del Monasterio de nuestra ciudad y ella fue la que me contó la historia que voy a explicar...

Un día en que se encontraba paseando por su interior, perdió la noción del tiempo, porque el tiempo en aquel lugar pasa mas aprisa, es mas, parece como si el tiempo no existiera...la sorprendieron las campanadas de la torre, entonces se dio cuenta de que debía irse porque iban a cerrar el recinto. Se apresuró hacia la salida porque la noche caía rápidamente inundándolo todo con su manto de sombras y
de pronto se quedó inmóvil, sin poder dar crédito a lo que veían sus ojos, porque bajo uno de los capiteles del claustro, enfrente de la Galería del Norte, vio recortándose claramente entre la penumbra, la silueta alta y esbelta de un monje. Sus hábitos tenían una blancura indefinible, casi resplandeciente. Llevaba la capucha puesta y aunque por su actitud parecía estar orando y a pesar de no poder verle la cara, tuvo la certeza de que la estaba observando en silencio.

Se quedó paralizada por la sorpresa, pero no sintió miedo alguno, al contrario, una sensación de paz inexplicable la invadió, algo muy difícil de definir. Mi amiga sabía como todo el mundo, que los monjes hacía ya cientos de años que no habitaban el monasterio y sin embargo ella lo estaba viendo...

¿Y como se puede ver lo que no existe?...

La curiosidad logró vencer su aturdimiento, pensó que debía tocarle para convencerse de que no soñaba, así que se dirigió directamente a su encuentro, pero cuando llegó al lugar desde se hallaba la silueta, ésta desapareció.

Al llegar a casa, reflexionó sobre lo que había visto y llegó a la
conclusión de que lo había imaginado, influenciada por su entorno, pero decidió que tenía que volver al día siguiente para cerciorase de que todo había sido un producto de su imaginación.

Y así lo hizo, a la misma hora, en el mismo lugar, intentando colocarse en la misma situación, de espaldas a la Galería del Norte. Pero ya no vio a nadie, desilusionada en el fondo, recorrió el claustro lentamente y cuando estaba ya a punto de irse, oyó unos pasos que parecían producidos por botas de cuero, porque sonaban firmes y seguros cerca de donde ella estaba y que parecían aproximarse cada vez mas, pero aunque miró a su alrededor, no vio a
nadie. Tuvo la sensación de estar enfrentándose cara a cara con la muerte y aquella vez si que sintió miedo, porque...

¿de donde podían proceder aquellos pasos si no era de ultratumba?...

Quiso correr pero sus pierna no le respondieron. De pronto un intenso ruido, como de grandes tablones golpeando unos contra otros, se dejó oír dentro del claustro, retumbando por todo el Monasterio.

Reaccionando desde lo más profundo de si misma, sus piernas se decidieron a correr, mas que correr volaban, el miedo que antes las paralizaba, parecía haberles dado alas. Nunca habló de lo que había sucedido con nadie, porque pensó que nadie le creería, solo me la contó a mi y hoy que tengo ocasión de escribirlo, lo hago, para que, en caso de que otra persona haya tenido una experiencia parecida a la suya, sepa que no es la única.

De todas maneras, ¡quien puede estar seguro de que la imaginación sea realidad o que la realidad sea imaginación! ¿acaso no es la imaginación la realidad del que imagina?.

La Muñeca Diabólica (terror)

Empezaré diciendo que al momento de ocurrirme esto tenia 28 años, soy profesionista y vengo de una familia muy católica y esto que le relataré aun después de haber transcurrido varios años, el recordarlo aun me atemoriza, pues no he encontrado ninguna explicación.

Una amiga y yo nos fuimos a vivir a la capital, ya que ambas éramos de provincia y nuestros respectivos empleos estaban allá. Al llegar a la capital rentamos un departamento en un edificio de construcción algo antigua. Aquí empieza lo extraño.

Al poco tiempo de estar viviendo allí, empezamos a ver a un niño de cuatro años aproximadamente que nos observaba desde el pasillo y cuando lo mirábamos nosotras corría hacia una de las habitaciones que teníamos desocupadas, en la cual solo habían trastes.

Al principio sentíamos temor, pero poco a poco nos acostumbramos a verlo. En las mañanas siempre poníamos el calentador para podernos bañar, pero al ser tan viejo tardaba unos 30 minutos en calentarse, así que nos dormíamos otra vez (cabe destacar que un calentador cuando se sobrecalienta es muy peligroso) así que el niño nos despertaba justo a tiempo y así sabíamos que estaba listo, por eso nos dimos cuenta de que él nos cuidaba.

Como es de imaginar, al ser pequeño nos hacia travesuras y escondía alguna de nuestras cosas en lugares que no acostumbrábamos a utilizar. En algunas ocasiones asustaba a algunas de personas que iban de visita. En una ocasión unas amigas nuestras se quedaron a dormir en el departamento y le pedimos cariñosamente al niño que no se presentara para que no las asustara, así que en esos días no lo vimos.

El día 11 de Marzo de 1999, era mi cumpleaños, hicimos una fiesta y había muchas personas la reunión duró hasta el día siguiente. Cuando mi amiga y yo nos quedamos solas nos acostamos serían como las 4 de la tarde.

Aproximadamente a las 8 de la noche el teléfono sonó y era el novio de mi amiga. Recuerdo que tenía los ojos cerrados pero no estaba dormida, de repente sentí que la cama se hundía un poco, así que abrí los ojos y alcancé a ver su pijama, yo le daba la espalda, entonces me voltee para hacerle una pregunta y me encuentro con una muñeca de trapo como de mi estatura (1.68) de las que tienen la cabeza grande y las piernas flacas y me ve con unos ojos diabólicos y me sonríe malévolamente; comienzo a sentir enorme miedo y trato de gritar pero no puedo, quiero levantarme de la cama y siento que dos manos me agarran los hombros y me presionan para no dejarme levantar.

Empiezo a escuchar a la muñeca diciéndome "...no grites, ella no te escucha, esta hablando con su novio y sabes que tardará mucho..." (Generalmente las conversaciones duraban 1 hora), y empieza a reírse a carcajadas.

Empiezo a rezar el padre nuestro y se me olvida, ella dice "...ya ves se te olvida como rezar, porque Dios no te escucha..." Mis intentos por rezar y por escapar son nulos, tengo abiertos los ojos y escucho a lo lejos la voz de mi amiga aun en el teléfono.

Pasó mucho tiempo y no lograba levantarme y seguía escuchando su risa burlona, alcancé a voltear para el otro lado y había un duende junto a mi cama sonriendo también. Estaba aterrorizada, entonces si saber como, logré soltarme y salí corriendo de la habitación, llego a donde esta mi amiga, pero no me sale el hablar y solo lágrimas salían de mis ojos. Ella colgó el teléfono y me pregunta: ¿que te paso? ¡estas pálida!, yo solo señalaba a la habitación; entonces ella trato de tranquilizarme, cuando por fin logro decirle llorando lo que paso, ella se dirige hacia la habitación y me dice que al entrar sintió un escalofrío y mucho miedo, algo había en ese lugar, pero al encender la luz no había nada. Cuando ella regresa conmigo y le repito la historia siento que me duelen mucho los hombros y ella los revisa y atónita me mira, en mis hombros tenia marcas de dedos justamente de donde me tenían agarrada.

Ella me dice que cuando yo llegue corriendo apenas estaba saludando a su novio, eso significa que solo habían pasado uno o dos minutos. Mi amiga dice que ella también vio a la misma muñeca en dos ocasiones y que salió corriendo. El niño de quien les hable al principio regreso unos días después del incidente, lo más curioso es que, mientras el niño esta el otro ente nunca más apareció.

Yo ya no me atrevía a quedarme sola en el departamento así que en Septiembre de ese mismo año nos mudamos y ya nunca más volvimos a ver al niño y tampoco a la muñeca.....

La margarita (terror)

Hacía menos de media hora que había llegado y, tras entrar en la habitación, se dejó caer pesadamente sobre la cama.
No recordaba cuando fue la última vez que había pisado aquel lugar. Sin duda poco tiempo después de la muerte de su madre. Siete años. Sin embargo tenía la sensación de no haber salido de allí. Como si toda su vida desde entonces ahora fuera una ilusión.
El asesinato de Clara, la madre de Roberto, había sido el primer crimen en la zona en los últimos 37 años. Nunca supo quién lo hizo…pero sí cómo. El asesino entró en la casa cuando la vieja estaba medio dormida en su sillón, sentada, viendo la televisión. Se le acercó por detrás y sin mediar palabra la degolló. No murió en el acto, ya que pudo arrastrarse hasta casi haber llegado hasta la puerta trasera intentando no ahogarse con su propia sangre.
Cuando Roberto entró en la casa horas más tarde, tras su turno de trabajo, el tiempo se detuvo. El salón de su casa se había convertido en la reproducción de un matadero y la pieza sacrificada que yacía boca abajo era su madre. Durante más de diez minutos contempló la escena sin mover un solo músculo, asido todavía al pomo de la puerta. La sangre de su madre, presente incluso en el techo, le ensuciaba los zapatos como al que pisa un charco en una noche de lluvia. ¿Estaba realmente ocurriendo aquello? Como el que despierta de una pesadilla corrió hasta el cuerpo sin vida de su madre, y, con un horror indescriptible descubrió que le habían sacado los ojos. En las cuencas, dos margaritas medio deshojadas y rojas por la sangre.
Roberto pasó los siguientes cinco años en el hospital en un estado semi-catatónico. Poco a poco, los médicos y las drogas consiguieron sacarlo de aquel estado. Tras un sinfín de pruebas, exámenes y horas de terapia los médicos pensaron que ya estaba recuperado y que sería bueno para él comenzar una nueva vida lejos del hospital. Partió hacia la ciudad con lo puesto, con el único deseo de olvidar.
Después de trabajar en todo y en nada durante un año, consiguió un empleo fijo en una fábrica. No era gran cosa, pero le pagaba el alquiler y era tan bueno (o malo) como cualquier otro trabajo.
Allí conoció a Lucía. Se gustaron enseguida. Empezaron a salir, y pronto decidieron casarse. Roberto estaba muy enamorado de Lucía y, tal vez por miedo a asustarla, jamás le contó la verdad sobre la muerte de su madre. Ella creía que había muerto tras una rápida y desconocida enfermedad…a él también le hubiera gustado creerlo.
Se casaron tras una sencilla ceremonia a la que sólo asistieron unos pocos compañeros de trabajo. Todo había salido a la perfección, estaban juntos y eran felices. Entonces, cuando llegaron a la habitación del hotel donde pasarían la luna de miel, Roberto reparó en algo. El ramo de Lucía estaba formado por margaritas. El mundo le dio vueltas. La habitación se tiñó de un color rojo sangre ante sus ojos. Su respiración se aceleró y sus dientes se apretaron hasta hacerse sangre, su cara se tornó en una mueca de horror y ante él, la bella Lucía se transformó en el rostro cadavérico y ensangrentado de su madre. Poseído de un terror, rabia y asco indescriptibles, Roberto se abalanzó sobre la desconcertada Lucía y, cogiendo la cabeza de la chica entre sus manos, introdujo sus pulgares en las cuencas de sus ojos a la vez que la golpeaba una y otra vez contra la pared hasta que se convertirla en una masa sanguinolenta e inerte.
Dos años después de haber salido del psiquiátrico en el que ingresó tras matar a su madre, Roberto volvió a su antigua celda. Como aquella primera vez, no era consciente ni de dónde estaba ni de qué había hecho. En una pequeña mesa junto a la cama, había un vaso con agua a modo de jarrón donde descansaba una solitaria margarita. “Qué curioso” pensó al verla, “recuerdo que cuando era niño mi madre intentaba asustarme diciéndome que no podía ocultarle nada, que sabía todo lo que yo hacía porque allí donde hubiera margaritas, éstas serían sus ojos…la echo de menos. Espero que Dios castigue al monstruo que la mató”.

No te rindas!!!!

No te rindas, aún estás a tiempo
de abrazar la vida y comenzar de nuevo,
aceptar tu sombra, liberar el lastre y retomar el vuelo.

No te rindas, que la vida es eso,
continuar el viaje, perseguir tus sueños,
abrir las esclusas, destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se acalle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque yo te quiero,
porque existe el vino y el amor es cierto,
porque no hay herida que no cure el tiempo.

Abrir las puertas, quitar los cerrojos,
bajar el puente y cruzar el foso,
abandonar las murallas que te protegieron,
volver a la vida y aceptar el reto.

Recuperar la risa, ensayar un canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida, remontar los cielos.

No te rindas, por favor, no cedas,
aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se acalle el viento,
aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tu seno.

Porque cada día es un comienzo nuevo,
porque ésta es la hora y el mejor momento,
porque tienes alas y puedes hacerlo,
porque no estás sola y porque yo te quiero.


RECUERDA SIEMPRE...

Ser tan fuerte que nada pueda perturbar tu paz;

Hablar de felicidad y prosperidad
a toda persona que conozcas;

Hacer que todos tus amigos sientan
que hay algo de valor dentro de ellos;

Mirar el lado bueno de todas las cosas,
y hacer que este optimismo se haga verdadero;

Pensar sólo lo mejor,
trabajar para lo mejor y esperar sólo lo mejor;

Sentirte tan entusiasta
con el éxito de los demás como con el propio;

Olvidar los errores del pasado
y aferrarte a los grandes logros que ya estás
alcanzando y que alcanzarás en el futuro;

Brindarte a cada criatura viviente que halles a tu paso
con una sonrisa;

Ocuparte tanto del mejoramiento de ti mismo,
que no te sobre tiempo para criticar a los demás;

PORQUE TÚ ERES:

Demasiado grande para preocuparte;

Demasiado fuerte para temer;

Demasiado noble para encolerizarte;

Demasiado estable
para no tolerar la presencia de las dificultades.

SONRÍE SIEMPRE Y NO TE OLVIDES:

El pesimismo conduce a la debilidad;

El optimismo a la fortaleza.


Hazlo de todas formas



A menudo la gente es irrazonable, ilógica y egocéntrica.
Perdónalos de todas formas.

Si eres amable, la gente puede acusarte de egoísta o de tener segundas intenciones.
Sé amable de todas formas.

Si eres exitoso, ganarás algunos falsos amigos y algunos verdaderos enemigos.
Ten éxito de todas formas.

Si eres honesto y franco, la gente puede engañarte.
Sé honesto y franco de todas formas.

Lo que tardas años en construir, alguien puede destruirlo en un instante.
Construye de todas formas.

Si encuentras serenidad y felicidad, pueden tener celos.
Sé feliz de todas formas.

El bien que haces hoy, ha menudo será olvidado mañana.
Haz el bien de todas formas.

Das al mundo lo mejor que tienes y puede que jamás sea suficiente.
Da al mundo lo mejor que tengas, de todas formas.

Verás, el análisis final es entre tú y Dios;
nunca será entre tú y ellos, de todas formas.

Siempre contigo

Si sientes que no puedes lograr algo...

piensa en el ave que paja a paja hace su nido,

en el sol que alumbra hasta llegar a su destino,

en la planta que lucha por florecer a tiempo pedido,

en la hormiga que carga un pedazo de trigo,

en la roca que es perforada por el constante rocío,

en un niño pequeño que a hablar ha aprendido,

en las viejas cicatrices del alma

que con el tiempo han desaparecido.

Y en Dios que en su inmenso amor,

siempre estará contigo.



Ingredientes de la Felicidad

Compartir lo que tienes.
Amar sin exigencias.
Perdonar sin cicatrices.
Aceptar sin perfecciones.
Agradecer lo que te dan.
Y no rendirte ¡nunca!

Todo tiene que ir armonizando:

Del panal, un poquito de miel.
Del mar, un poquito de sal.
De la vida, un toque de optimismo.
De la imaginación, sueños.
Del dolor, raíces fuertes.

No somos felices porque no sabemos quizá
cómo llenar nuestra copa,
porque esperamos que la vida nos regale...
pero le no damos a la vida lo que podemos darle.


AMIGO, porque eres:

Lazo que une pero no ata.
Estrella que guía pero no encandila.
Árbol que acoge pero no encierra.
Torrente que sacia pero no ahoga.
Brisa que alienta pero no adormece.
Piedra que sostiene pero no aplasta.
Mirada que examina pero no juzga.
Silencio que recibe pero no abruma.
Cadena que sujeta pero no esclaviza.
Palabra que previene pero no aflige.
Crisol que templa pero no envilece.
Hermano que corrige pero no apena.
Manto que cubre pero no asfixia.
Lima que pule pero no hiere.
Música que armoniza pero no uniforma.
Mano que acompaña pero no fuerza.
Oasis que reconforta pero no detiene.
Corazón que ama pero no reclama.
Ternura que protege pero no avasalla.
Imagen de Dios, precisamente.


PARA NO VIVIR EN VANO
Si consigo evitar que un corazón se rompa,
no habré vivido en vano.
Si consigo aliviar el dolor de una vida, calmar una pena,
o tan sólo que vuelva el zorzal desvalido a su nido,
no habré vivido en vano.
Quien hace algo para ayudar sincera y gratuitamente a los demás,
no ha vivido en vano.
Vive en vano
solamente aquel que se cierra, estéril, en su egoísmo.
Aquel que pasa distraído a la vera de quien sufre.

Vive en vano
el que sólo piensa en acaparar y nunca en compartir.

Nada de lo que hayas hecho en favor de los demás será inútil.
Al final de tu vida lo que de verdad tendrá importancia,
será la ayuda que habrás prestado a los otros.
En el momento de la verdad,
solamente los otros constituirán tu recompensa.

domingo, 30 de marzo de 2008

A mis amigas

Quiero ser tu fortaleza
en tu debilidad
quiero ser tu apoyo
y contigo poder contar.




Quiero que nunca me olvides
porque yo nunca te voy a olvidar
quiero estar siempre contigo
aunque cerca de ti no pueda estar.




Quiero pensar que ya nada
podrá romper este lazo
que a nuestras almas une
mas allá de la hermandad.




Quiero agradecerle a la vida
que me dio tu amistad
y pensar que merezco conservarla
no pido nada más.


Mi nueva casa (terror)

Mi familia y yo nos queríamos mudar y buscábamos una casa. Tenia una anciana tía que vivía en las afueras de la ciudad, su casa era grande y escalofriante, como ella se mudaba mi familia y yo nos fuimos a vivir allí, desde un principio sospechaba que mi tía se había alegrado al irse de allí, no se por que motivo o razón.

Al otro día de la mudanza, teníamos que ir a una fiesta. Me sentía exhausta y decidí quedarme, aproveche para recorrer la casa, era inmensa 10 habitaciones, un sótano y un ático. Recorriendo uno de los pasillos un aroma conocido me llevo a uno de los cuartos desocupados: si era lo que pensaba, olor a cera. Aquel olor vení acompañado de otro a encierro y humedad, una vez dentro del cuarto no pude entender bien, de que se trataba pero aquella escena que había recreado mi tía parecía una especie de santuario o altar. En ese momento me invadió un escalofrió que recorrió mi espalda hasta la nuca, se me erizó la piel justo cuando suena el teléfono lo que me hizo saltar de un susto, era mi tía y con una voz quebradiza, típica de ella, me dijo: que no revisara los cuartos desocupados y mucho menos que toque las cosas que en ellos había que luego pasaría por ellas. Ni bien corte con ella sentí una brisa que corrió por los pasillos, decidí cerrar la ventana de donde venían y al ir a hacerlo descubrí que era del cuarto del que no debía entrar, mucha importancia no le di a lo que dijo mi tía así que regrese al mismo a cerrar la ventana, en ese momento sentí presión sobre mi hombro como si algo o alguien me tocara sentí cada vez mas presión y fui notando la forma de una mano, todo se empezó a nublar y desvanecí.

Había pasado media hora desde que me desmayé pero lo extraño era que al despertarme estaba en el sótano y no donde me había desmayado alguien o algo me había trasladado luego empecé a escuchar voces y creí que era mi imaginación pero las voces eran aun mas, luego se callaron todas y una sola me dijo: tu familia y tu se tienen que ir o terminarás como nosotros; me asuste mucho. Luego escuché una voz de una nena que me dice que si me quedaba terminaría como ella y su familia, su voz deja de oírse y atrás mio había una carta que decía morirás, vete de aquí en ese momento lo único que se ocurrió fue llamar a mi anciana tía que vino a mi casa y me contó una historia: muchos años atrás vivía un hombre con su mujer el la amaba mucho y ella siempre lo desprecio entonces el se suicidó en la habitación que yo hice aquel santuario, pues lo hice para protegerme de el porque al morir juró que su alma quedaría en la casa por siempre y mataría a todos los que la pisaran, no les quise decir nada pues el me dijo que me fuera y no dijera nada pero las circunstancias dieron como para que lo contara cuídate me tengo que ir.

Estábamos en el primer piso y mi tía al bajar las escaleras vi como que algo o alguien la empujo y se cayó de las escaleras. Yo desesperada fui a verla y estaba muerta me horrorice y no sabia que hacer entonces escuche mas y mas voces, Salí corriendo de la casa pidiendo auxilio y de lejos vi que llegaba mi familia. Les conté todo y cuando les dije lo de mi tía fueron a ver y ni un rastro de ella me creyeron loca pero yo les dije que nos teníamos que ir y no me creyeron pero luego les mostré la carta y la letra había cambiado era mi letra y creyeron que hice un broma de mal gusto no me creían me volví loca explicando hasta que de tanto que me desespere me creyeron tan loca que me mandaron a una clínica psiquiatra y unos di as después me entero de que a mi familia la asesinaron en la casa no se sabe quien pero yo lo se perfectamente …………


Fin.

Ahora si tengo tiempo para ti, Amigo! (terror)

Hoy al atender el teléfono que insistentemente exigía mi atención, mi mundo se desmoronó. Entre sollozos y lamentos. La voz del otro lado de la línea me informaba que mi mejor amigo Luis, su nombre, mi compañero de todos los días, mi hombro, mi camarada, había sufrido un grave accidente, y había fallecido instantáneamente...

Recuerdo haber colgado el teléfono y caminado a pasos lentos hacia mi dormitorio, mi refugio particular. Las imágenes de mi juventud vinieron casi de forma inmediata a mi mente, la facultad, las borracheras, las conversaciones a la vuelta de las salidas hasta altas horas de la noche, los amores no correspondidos, las confidencias al pie del oído, las complicidades, las risas, ahhh! las risas, eran fácil de salir en compañía de mi amigo...

Recordé también las lágrimas de las despedidas y principalmente las promesas de nuevos encuentros, recuerdo las promesas de que nunca sería olvidado, y realmente nunca lo fuí, perdí la cuenta de las veces en que cariñosamente me llamaba cuando yo estaba en el fondo del pozo, los mensajes, que nunca respondí, que constantemente me enviaba, llenando mi correo electrónico de esperanzas y promesas de un futuro mejor...

Aún tengo presente que fue su rostro lo primero que ví cuando salí de mi operación de apéndice, en su hombro lloré la pérdida de mi querida mamá, fue en sus oídos que derramé los lamentos de un noviazgo terminado. A pesar del esfuerzo para recorrer mi mente, no conseguí acordarme de una sola vez en que tomé el teléfono para llamarlo y decirle lo importante que era para mí el poder contar con su amistad, estaba muy ocupado siempre...

No recuerdo de una sola vez en que me preocupé por conseguir un texto gratificante para enviarselo, no tenía tiempo, no recuerdo haberle hecho algún tipo de sorpresa como una botella de vino o talvez llegar con mi corazón abierto dispuesto a escucharlo, no recuerdo el haber estado dispuesto a escuchar sus problemas, tampoco me dí cuenta que Luis se pasaba un tanto de la bebida, pues en verdad encontraba divertida su forma de ser, era simpático, y borracho aun más...

Si yo hubiera estado un poco para él, talvez él no se hubiera embriagado y no hubiera perdido el control de su auto, me duele ahora el no haber estado para mi gran amigo, pero yo fui su gran amigo?, pero yo no nunca estuve para él!...

Nunca estuve para él, nunca tuve tiempo para mi gran amigo, ni para nadie, ni para mi mismo...

Escogí ropa adecuada a la situación, un pantalón y una camisa negra, dignos de mi estado de ánimo, tomé el teléfono y le avisé a mi jefe que no iría a trabajar hoy y quien sabe después, quería homenajear con mis lágrimas a una de las personas que más ame, mi mejor amigo, desgraciadamente ahora si tuve tiempo y no antes...

Ya estando en su funeral viendo pasar a muchas personas desconocidas para mí, pues tampoco tuve tiempo de conocer muy bien a su familia, solo un poco a sus padres y hermanos, pero tan solo de saludo y ya, estaba en un rincón llorando por él, en realidad estaba solo, pues todos estaban a su lado y yo no me sentía digno, sentado en un sillón negro de piel con mis codos sobre mis piernas y tomandome la cara, gimiendo y casi envuelto en un mar de lágrimas, alguien pusó su mano en mi hombro y me dijo "no te preocupes amigo"...

No podía ser... era su voz, batallé para voltear a ver a aquella persona que estaba a mi lado, talvez la voz la traía en mi mente, ví a aquella persona y entonces mi corazón se salío de su sitio, pues era él!, me dijo que estaba mejor y que no me preocupara, yo estaba atónito y blanco, no sabía que hacer, y lo abrazé o al menos eso intenté, lloré y lloré y le pedí perdón, que lo extrañaba muchisimo, y que él era mi mejor amigo, y que no quería estar lejos de él...

En realidad lo sentí, era él, y lo que le dije también lo sentí salió no de mi boca sino de mi pecho, a nadie le conté nada, él solo se fue, llegó su sepelio y él estaba presente a pocos metros de los demás, nadie le veía, solo yo, me saludo con la mirada y se despidió, con un hasta luego amigo...

Nunca pensé que aquello que le dije en su funeral sería mi pasaporte para estar a su lado, escribó esto por que hoy 25 de marzo de 1999 siendo las 7:35 p.m., y después de haber escrito mis ultimas palabras acompañare a mi fiel amigo, pues el ha venido por mí, él esta aquí en estos momentos, recién acaba de llegar...

Me despido de mi padre, te amo viejito, hermanos míos cuiden del viejo y cuidense uds. los amo demasiado, él esta a mi lado, les manda un saludo, ahora es tiempo de despedirme, Luis desea que estemos juntos donde él ahora pertenece y yo dentro de muy pronto, voy a ver a mi mamita otra vez, gracias Luis, no voy a sufrir solo voy a dormir y ya, no se preocupen...

Los amo.

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Solo me queda preguntarles a ustedes si tienen tiempo para los que aman, o se van a esperar hasta su propia muerte?

El maestro de las marionetas (terror)

La primera vez que Alicia observó a TIM, su marioneta de regalo, no le llamó mucho la atención. Solo recordaba esa sonrisa extraña, y sus cejas caídas con sesgos extraños de malicia y melancolía, encerrando muchas interrogantes en torno a su procedencia, fue a dar sin mas al viejo baúl de los recuerdos.
Quizás ese gesto despiadado para con TIM, era producto de su inquietante semblante. Esa despreocupación absoluta por su bienestar cuando los niños desechan la basura que los adultos suelen dar, sin saber siquiera el gusto del festejado. Reflejaba la indecisión de Alicia a la hora de usarlo y mucho menos presumirlo a sus amiguitos, solo de vez en cuando, aseando la casa, observaba su figura asomar entre los juguetes, para su sorpresa, ahora el rostro deformado en una expresión de rabia, de enojo hacia Alicia.
Movida por la curiosidad más que por otra cosa ajena a su voluntad tomó sus cuerdas, haciéndola bailar para ella; notó un pequeño cambio en el semblante de su amigo de madera, tornándose levemente maliciosa como al principio incitándola a no parar... levantando la cabeza hasta cruzar su mirada con la de la niña, sonreía de placer, un tanto diabólica, supo de inmediato que deseaba más todavía y que eso no era bueno... En ningún momento Alicia quiso imaginar cuando ocurrió el cambio. Como por inercia, consiguió tirar a TIM lo mas lejos posible. Tendido al lado de su cama, con el cuello levemente dislocado... y esos ojos chicos llenos de un deseo extraño. Incitándola a arrojarla, esta vez, al fondo del baúl, muy al fondo.
Pudo imaginar el sentimiento de aquel muñeco, y los deseos casi incontenibles de libertad, siendo manipulado desde su creación de forma dependiente a alguien que lo controlara, aun así ignoró los lamentos desde el interior de su frágil “humanidad”, gritando desesperadamente a su mente trascendiendo la frontera de la razón y la realidad de un simple muñeco. A pesar de ser así, era una simple marioneta, y era Alicia quien tenia el control. Hasta el día en que, misteriosamente, desaparecieron cada uno de sus juguetes, uno por uno. Atribuible, desde luego, a la fascinación de su hermano mayor por desarmar todo aquello que presente un desafió a su ingenio destructivo.
Pero no. Para cuando los encontró, observó que tenían pequeños orificios en ambos brazos y piernas, con cuerdas colgando de sus extremidades, con la boca zurcida para evitar el grito de dolor al sentir sus punzadas, como si todos en aquella pieza poseyeran algún tipo de vida propia... Y en el pecho de TIM escrita las frases...

"Alicia... mi juguete preferido... juega conmigo"

La niña trató de retroceder, y salir corriendo de la habitación, pero los brazos de su padre la detuvieron al instante de su frenética huida fuera de la casa, o más lejos quizás si las piernas le daban.
A comer.
Alicia bajó las escaleras, muy pensativa, sentada frente a la mesa. Rondada por la fastidiosa idea de TIM dando vueltas a esa misma hora, pero sería demasiado paranoico pensar en ello, pues más de alguna vez su hermano mayor le había gastado ese tipo de bromas. Tan inocente, tan miedosa, un gesto de angustia comenzó a quitarle lo poco de hambre que tenía cuando notó que su madre tenia heridas en ambas muñecas a la hora de servirle el plato de entrada:

- Estaba un poco distraída... me tienes preocupada hija, ¿sabes?

Fue su excusa cuando miro los ojos de Alicia llenos de miedo, luego que su padre acotara:

-Yo también me corté un poco... que descuidado somos, ¿no es así, mi querida pequeña?

Gesticulando con una sonrisa extraña, igual a la de su marioneta TIM, acercándosele cada vez más Alicia comenzó a retroceder disimuladamente, pero algo la detuvo cuando comenzó a sentir cada vez más ligeras las piernas, y un cosquilleo en sus manos, como la sangre alborotaba su cabeza, cayendo dentro de ella misma... cayendo. Se desmayó.
Perdiendo el sentido, para luego despertar en su cama, producto de un fuerte escozor en sus extremidades. Observó con terror como sus brazos se movían por sí solos. Miró el techo con las pupilas dilatadas, aquel muñeco manipularla a su antojo:

-Niña mala... jugaremos los dos ahora... solos tú y yo- Y de pronto soltó una carcajada estrepitosa que le hubiese partido el alma, a parte del cuchillo que sostenía TIM justo en esos momentos.

Alicia trató de pedir ayuda con un grito, pero sus labios estaban sangrando: también los había cocido de extremo a extremo, como a una muñeca. Sollozando, pidiendo perdón, cerro los ojos y sintió como cayó desplomada otra vez en su cama. Volvió a abrirlos, y notó que no había nada, ni nadie, solo la ventana abierta de par en par, y el viento acariciando su rostro.
-Debió ser un sueño- Pensó. Tratando de consolarse, cuando se acordó del baúl de los juguetes, caminó unos pasos y miró el interior del baúl. ¡Sorpresa! TIM, la marioneta, no estaba allí. Solo unas cuerdas desechas, y unas viejas tijeras junto a un rastro de sangre que daba a la habitación de sus padres...
Alicia sintió miedo... sabia lo que estaba pasando... sintió unos pasos atrás suyo... y una pequeña sombra deslizarse por los rincones... La puerta se cerró de golpe... Ambos estaban solos...

-Juega conmigo... Alicia.- Dijo la voz.

¿CON QUIÉN DUERMES? (terror)

En realidad no sé que tan cierta sea esta historia, sin embargo la he escuchado más de una vez.

Cuentan que era un niño miembro de una numerosa familia. Apenas alcanzaba los 6 años de edad; era bajo, no muy bien parecido, la vida no le favorecia, pues su físico no inspiraba la dulzura que el de sus demás hermanos. Él más bien era de piel arrugada a causas de un extraño hongo que le atacó al nacer, tenía los ojos desviados y algunos de sus dientes no crecieron correctamente, caminaba con cierto desaliento que lo mantenía en una posición jorobada, algo anormal para un niño de sólo 6 años. Sin embargo lo que no le dieron en belleza física se lo otorgaron en un inmenso amor hacia todos, amor que no era correspondido.

Sus padres lo trataban con desprecio, era al último que le daban de comer y muchas veces era la sobra de los demás, él sin embargo miraba a su madre y sonreía con cierta ingenuidad y cariño como agradeciéndole el hecho de ser alimentado, ella por otra parte le devolvía una mirada de desprecio en acto déspota como deseando que tan horripilante criatura nunca hubiese nacido de sus entrañas. Él por otro lado siempre buscaba ganarse el aprecio de sus padres y hermanos halagándolos. En ocasiones se acercaba a su madre sin que ella lo notara y le pasaba sus manos por las mejillas , ella sentía de inmediato repugnancia y lo castigaba, pues las manos del niño estaban llenas de llagas, producto del extraño hongo que se había apoderado de su cuerpo. Él adoraba los castigos de su madre porque era la única forma que ella le dirigiera la palabra y se atreviera a tocarlo no importando que fuese para golpearlo, él sentía que cada golpe era un TE AMO.

A él nunca le celebraron un cumpleaños, esos días eran como cualquier otro, incluso peores, nunca fue a la escuela, y sólo salía a la calle cuando sus padres en castigo lo mandaban a pasar la noche durmiendo a un lado de la puerta de la entrada, él sin embargo sólo los miraba y sonreía con esos ojos tan dulces y al mismo tiempo llenos de dolor. Lo que nadie nunca supo era que en esas heladas noches que pasaba en su pequeño y desaseado cuarto sólo deseaba que su madre le dijera ¿quieres dormir con nosotros?.

En una noche nublada y obscura, pues no había luna, el niño sintió un extraño ruido que provenía de debajo de su cama, y como cualquier otro niño se llenó de pánico, camino a lo largo del tenebroso pasillo, muy despacio, hasta llegar al dormitorio de sus padres y entre la oscuridad les preguntó “¿puedo dormir esta noche con ustedes?... es que tengo mucho miedo”... miró y esbozó una sonrisa esperando una dulce respuesta, pero lo que sucedió después fue realmente macabro, su madre se levantó enfurecida y tomó al niño de la cabeza y lo golpeó sin compasión, le golpeaba la cabeza contra las paredes mientras repetía “¡¿no entiendes que eres un estorbo, que estás mejor muerto?!” él sólo alcanzaba a levantar sus llagosas manos y tratar de soltarse de la furia de su madre, pero todo fue inútil, lo llevó a un rincón y lo siguió golpeando hasta causarle la muerte –algunos se atreven a asegurar que el niño murió con esa misma sonrisa que ya parecía parte de su cuerpo y de su alma -.

La cuestión radica en el hecho de que algunas personas, se despiertan a media noche o en la madrugada y sienten un extraño y escalofriante miedo, extienden sus manos y allí está es un cabello suave algunas veces largo y otras corto, una personita no muy grande más bien pequeña y acurrucada los acompaña, una personita que busca el amor de una madre.

Por eso te digo que no sientas miedo cuando duermas sola, lo único que debes repetir en voz baja es “¿puedo dormir contigo?”... y él vendrá a hacerte compañía, esbozando su cálida y tierna sonrisa. No lo olvides nunca más dormirás sola...

AMIGAS PARA SIEMPRE (terror)

Año 1982. Alicia y Sara eran dos chicas, ambas de 15 años, e íntimas amigas desde la más tierna infancia. Vivían en el mismo barrio, estudiaban en el mismo
instituto, iban a la misma clase... en fin, eran inseparables. Sin embargo, tenían caracteres muy diferentes. Alicia era alegre y extrovertida, mientras que Sara era muy tímida y callada.
Cierto día, Sara le propuso a Alicia:
- ¿Por qué no hacemos un juramento de sangre?
- ¿Qué?
- Mira, por si algún día perdemos el contacto, juramos que la que muera antes de nosotras dos, irá a avisar a la otra.
- Qué tontería, Sara, nosotras siempre estaremos juntas.
Ante la insistencia de Sara, y entre asombrada y divertida, Alicia al final aceptó la propuesta. Ambas se practicaron un corte con una navaja en el dedo índice de la mano derecha, y sellaron el pacto a la luz de unas velas. Pasaron los años. Alicia había terminado

sus estudios de derecho, tenía un buen trabajo, una casa preciosa y un marido y un hijo maravillosos. Hacía mucho que no veía a Sara, la amiga de su juventud, aunque a veces se acordaba de ella cuando se veía la cicatriz de su dedo índice. Al final, la vida les había llevado por caminos distintos y no habían vuelto a verse desde que acabaron el instituto. Una noche, Alicia tuvo una horrible pesadilla: iba conduciendo, cuando de repente un camión invadía su carril y chocaba con su coche.
Se despertó empapada en sudor, y justo en ese momento, oyó llamar al timbre de la casa. Eran las 3 de la madrugada. Miró a su marido, que dormía profundamente a su lado, en ese momento, el timbre volvió a sonar con insistencia. Maldiciendo por lo
bajo y preguntándose quién podría ser a esas horas, Alicia se levantó y fue a abrir la puerta.
Cuando abrió la puerta y vio a la mujer que estaba en el porche, abrió la boca,
totalmente anonadada. Aunque había cambiado bastante, la reconoció enseguida. Allí, terriblemente pálida, ojerosa y con una enorme herida sangrante en la cabeza, estaba su antigua amiga Sara.
- ¡Por Dios, Sara! ¿Qué ta ha ocurrido? Entra, te curaré esa herida.
- ¡Cuánto tiempo sin vernos!
Sara no se movió de donde estaba.
- He venido a cumplir mi promesa, Alicia. He muerto y vengo a decírtelo.
Alicia se quedó sin habla.
- Ya que la vida nos ha separado, estaremos juntas en la muerte. Te estaré
esperando...- dijo Sara levantando el dedo índice. Acto seguido, desapareció.
Alicia empezó a notar un dolor persistente en su propio dedo índice, al mirárselo descubrió que lo tenía empapado en sangre, como si se le hubiera vuelto a abrir el corte que se hiciera años atrás... Lanzó un alarido estremecedor y cayó desvanecida al suelo. Al día siguiente, despertó en su cama y pensó que todo había sido un mal sueño. Encendió el televisor para desayunar, y lo que vio la dejó helada: la noche anterior, a las 3 de la madrugada, había habido un accidente de tráfico: un camión había chocado con un coche, y la conductora del mismo había fallecido en el acto. A partir de aquél día, su vida se convirtió en un auténtico infierno. No comía, se olvidaba de recoger a su hijo en el colegio, no rendía en el trabajo... Y todas las noches tenía el mismo sueño, en el cual oía llamar a la puerta, y al abrir veía a Sara levantando el dedo índice y diciendo "te estaré esperando", tras lo cual siempre se despertaba con un dolor insoportable en su dedo lleno de sangre. Su marido no entendía lo que le estaba pasando, los médicos no encontraban ninguna explicación, y finalmente internaron a Alicia en un psiquiátrico. Allí no hizo sino empeorar, ahora en sus pesadillas veía a Sara junto a su cama. Una noche, un celador del psiquiátrico oyó un espantoso ruido de cristales rotos que provenía de la habitación de Alicia.
Al entrar en la habitación vio que la ventana estaba rota, se asomó y vio a Alicia tirada sobre la acera en medio de un charco de sangre. Tenía una gran herida en la cabeza y a su lado, en el pavimento, alguien había escrito con su sangre: "AMIGAS PARA SIEMPRE".

Jennyfer & Sarah (terror)

Esta historia pasó hace muchos años en un lugar alejado de la ciudad, en un pueblo de nueva jersey (eeuu). no se sabe si lo que pasó fue verdad o si es sólo una leyenda; pero los inquilinos que ahora viven en la casa donde ocurrió la desgracia dicen que a veces por las noches oyen los gritos de una chica y los llantos de otra chica, de voz parecida a la de la primera, pero más bonita y clara, como si fueran las voces de dos hermanas adolescentes.

bueno; el caso es que, hace 40 ó 50 años atrás, en una casa grande de un pueblo de nueva jersey, vivía un feliz matrimonio con dos hijas de la misma edad, sarah y jeniffer, unas adolescentes de 16 y 17 años (jeniffer era la mayor).

era una familia que lo tenía todo; amor, bastante dinero... los padres creían que eran la familia perfecta, pero ignoraban algo respecto a sus hijas: el gran odio que sarah sentía hacia jeniffer. tenía una gran envidia a su hermana; ya que era más guapa, más alta, tenía más suerte con los chicos, era admirada por todos, tenía una voz más bonita, era la más popular, era la mayor de ellas dos... pero había algo que sarah envidiaba muchísimo a jeniffer, mucho más que cualquier otra cosa: sus ojos. jeniffer no era vanidosa ni soberbia, pero no podía evitar decir que sus ojos eran su mayor orgullo, estaba orgullosísima de ellos, no paraba de alucinar con sus ojos, y es que eran perfectos: de un azul claro precioso, brillantes... y todos la admiraban por eso, todo el mundo le comentaba que tenía unos ojos preciosos.

el caso es que una tarde sarah se quedó pensando en su cuarto sobre cómo podría destruir a su hermana jeniffer, ya que la odiaba mucho, y se le ocurrió una idea bastante cruel y sanguinaria, aunque no era raro porque sarah estaba volviéndose loca y enferma mental. su principal objetivo era hacer que los ojos de jeniffer dejaran de molestarla con su belleza, y que de paso jeniffer dejara de ser la mejor en todo. mientras sarah se quedó en la casa preparando y materializando su plan, jeniffer estaba dando una vuelta con las amigas por la ciudad, y los padres se habían ido al cine y al teatro, así que fue la ocasión perfecta para trazar su plan sin que nadie la viera.

pasaron las horas, pasaron y pasaron, y se hizo de noche. eran las 10:00. jeniffer estaba yendo hacia su casa. venía muy contenta y sonriente. entró muy rápido en su casa sin mirar a su alrededor. fue a su cuarto y se encontró con su cuadro de comunión roto y tirado en el suelo. después empezó a recibir unas llamadas. era alguien amenazándola con arrancarle los ojos y con destripar a su club de fans. la voz le resultaba conocida. jeniffer se estaba asustando muchísimo, y también oía gritos fuera de la casa. era sarah, que lo hacía para asustarla más.

diez minutos después, jeniffer salió de la casa, y, nada más salir, se detuvo. su boca se secó. su corazón se paró. se quedó de piedra con lo que vió. lo que había visto era tan enormemente horrrible, tan horroroso, que se arrancó los ojos para no ver más. era su propia hermana ahorcada de un árbol con tres puñaladas en el vientre y mirándola directamente a los ojos. las ideas de la desquiciada sarah habían quedado muy claras, y su venganza se había cumplido. estuvo dispuesta a morir a cambio de que jeniffer perdiera su felicidad, y, sobre todo, su mayor tesoro: sus ojos.